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幸せな結末(Felices para siempre)

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プライドと偏見 - 第20章

Orgullo y Prejuicio - Capítulo 20

謎の恩人の介入により、ウィカムは発見され、リディアと結婚するよう説得される。家族は破滅から救われる。

Elizabeth regresó a Longbourn para encontrar el hogar desesperado. Su padre había ido a Londres a buscar a Lydia, y la señora Bennet estaba inconsolable.

エリザベスは、ウィカムを見つけ出し、借金を肩代わりしてリディアと結婚させたのがダーシーであることを知る。彼女は彼がどれほど自分を愛しているかを悟る。

—¡Están arruinados! —gritaba—. ¡Lydia nos ha arruinado a todos!

ビングリーがネザーフィールドに戻り、ジェーンにプロポーズする。彼女は喜んで承諾する。

Elizabeth trató de calmar a su madre, pero fue inútil. El escándalo arruinaría de hecho la reputación de la familia Bennet, y encontrar buenos maridos para las hijas restantes sería casi imposible.

ついにダーシーが戻り、エリザベスに再びプロポーズする。今回、彼女は幸せに承諾する。2組のカップルは結婚し、エリザベスとダーシーはペンバリーで幸せに暮らす。

Pasaron los días, y finalmente el señor Bennet regresó con noticias. Lydia y Wickham habían sido encontrados, y se iban a casar.

—Están en Londres —dijo el señor Bennet—. Wickham ha aceptado casarse con Lydia, pero ha exigido una gran suma de dinero.

La señora Bennet estaba llena de alegría. —¡Todo está bien! ¡Lydia se casará!

Pero Elizabeth estaba preocupada. No podía entender cómo Wickham podía permitirse casarse con Lydia cuando se suponía que era tan pobre.

Entonces supo la verdad. El señor Darcy había estado en Londres y lo había arreglado todo. Había encontrado a Wickham, pagado sus deudas y proporcionado la suma que hacía posible el matrimonio.

Elizabeth estaba abrumada. ¿Darcy había hecho esto por su familia? ¿Después de que ella lo hubiera tratado tan mal, después de que hubiera rechazado su propuesta?

—Nos ha salvado —le susurró a Jane—. Ha salvado a Lydia y ha salvado la reputación de nuestra familia.

¿Pero por qué? ¿Por qué lo había hecho?

Entonces lo entendió. Lo había hecho por ella.

Unos días después, Bingley regresó a Netherfield, acompañado por Darcy. Bingley le propuso matrimonio a Jane, y ella lo aceptó.

Darcy habló con Elizabeth a solas. Le dijo que sus sentimientos no habían cambiado, que todavía la amaba.

—La he amado desde el momento en que la vi por primera vez —dijo—. Nada ha cambiado eso.

Elizabeth lo miró con lágrimas en los ojos. Había sido tan ciega, tan tonta. Pero ahora entendía.

—Y yo he aprendido a amarlo —dijo suavemente—. Lo amo, Fitzwilliam.

Darcy le tomó las manos. —¿Entonces se casará conmigo?

—Sí —dijo Elizabeth—. Me casaré con usted.

Y así, después de todos los malentendidos, todo el orgullo y el prejuicio, Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy encontraron su camino el uno hacia el otro. Aprendieron que las primeras impresiones a menudo son erróneas, que el orgullo puede cegarnos ante la verdad, y que el amor puede crecer incluso en los lugares más improbables.

Era una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una buena fortuna debe estar en busca de esposa. Y a veces, también es cierto que una mujer en posesión de sentido y espíritu puede encontrarse a sí misma en busca de un hombre que la vea verdaderamente y la ame por lo que es.