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エリザベスの承諾(La aceptación de Elizabeth)

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プライドと偏見 - 第9章

Orgullo y Prejuicio - Capítulo 9

ネザーフィールドで舞踏会が開かれる。エリザベスはウィカムと踊ることを期待していたが、彼は来なかった。おそらくダーシーを避けるためだろう。

El baile de Netherfield iba a ser el evento social de la temporada. Todos en el vecindario hablaban de ello, y las hermanas Bennet estaban ocupadas preparando sus vestidos.

彼女はコリンズ氏と踊らなければならず、それは気まずい経験となる。その後、ダーシーが彼女をダンスに誘い、驚いたことに彼女は承諾してしまう。ダンスの間、彼らは緊張した会話を交わす。

La noche del baile, los salones de asamblea en Meryton estaban llenos de gente. La música sonaba, las parejas bailaban y la conversación llenaba el aire.

ベネット家の人々は舞踏会でマナーの悪い振る舞いをし、ダーシーの彼らに対する偏見を裏付けてしまう。

Jane se veía hermosa con un sencillo vestido blanco. Bingley estaba encantado de verla, y pasó la mayor parte de la noche bailando con ella.

Elizabeth, con un vestido azul pálido, bailó con varios compañeros, aunque había esperado bailar con Wickham. Pero Wickham estaba ausente del baile, para su decepción.

En cambio, se encontró bailando con Darcy. Fue un baile incómodo, en el que ninguno de los dos dijo mucho. Elizabeth recordaba su negativa a bailar con ella en el primer baile, y estaba decidida a hacerle lamentar sus palabras.

—Una vez dijo que yo no era lo suficientemente hermosa para tentarlo —le dijo.

Darcy pareció sorprendido. —¿Dije eso? No lo recuerdo.

—Lo hizo —insistió Elizabeth—. Y se equivocó.

Darcy guardó silencio por un momento. Luego dijo en voz baja: —Me equivoqué en muchas cosas esa noche.

Elizabeth se sorprendió por su admisión. Había esperado que fuera orgulloso y defensivo, no que admitiera su error.

Más tarde en la noche, observó a las hermanas Bingley. Hablaban entre ellas en voz baja, obviamente discutiendo sobre Jane y Bingley. Elizabeth estaba segura de que intentaban separar a la pareja.

—Están celosas —le susurró a Jane—. Quieren a Bingley para ellas.

Jane sacudió la cabeza. —No, Lizzy. Solo están preocupadas por su hermano. Quieren asegurarse de que haga un buen partido.

Pero Elizabeth no estaba convencida. Veía la frialdad en sus ojos cuando miraban a Jane, y sabía que no consideraban a los Bennet lo suficientemente buenos para su hermano.

Cuando terminó el baile, los Bennet regresaron a casa, exhaustos pero felices. La velada había sido un éxito, al menos para Jane y Bingley. Pero Elizabeth no podía quitarse la sensación de que algo andaba mal, que había fuerzas trabajando contra la felicidad de su hermana.