ダーシー氏の手紙(La carta del Sr. Darcy)
プライドと偏見 - 第4章
Orgullo y Prejuicio - Capítulo 4
ジェーンとエリザベスは特に仲が良い。2人とも知的だが、性格は異なる。
Jane y Elizabeth eran particularmente unidas. Ambas eran inteligentes y cultas, pero sus personalidades eran bastante diferentes.
ジェーンは穏やかで優しく、常に人の良い面を見る。彼女は誰の悪口も言わない。エリザベスはより批判的で洞察力がある。彼女はジェーンが長所しか見ないところに欠点を見る。
Jane era gentil y amable, siempre viendo lo mejor en todos. Rara vez hablaba mal de los demás, y era rápida para perdonar. Elizabeth, por otro lado, era más crítica. Veía defectos y faltas donde Jane solo veía el bien, y no tenía miedo de decir lo que pensaba.
彼女たちは舞踏会について話し合う。ジェーンはビングリー氏にとても惹かれていることを認める。エリザベスは彼女に盲目にならないよう警告するが、姉のために喜んでいる。
—Juzgas demasiado rápido, Lizzy —decía Jane suavemente cuando Elizabeth criticaba a alguien.
—Y tú eres demasiado amable, Jane —respondía Elizabeth con una risa—. A veces no puedes ver lo malo en las personas incluso cuando está justo frente a ti.
A pesar de sus diferencias, las hermanas se amaban profundamente y compartían todo. Cuando Elizabeth expresó sus preocupaciones sobre Darcy, Jane trató de defenderlo.
—Quizás solo era tímido —sugirió Jane—. Algunas personas se sienten incómodas en situaciones sociales. No significa que sean orgullosas.
Elizabeth sacudió la cabeza. —No, era más que timidez. Miraba a todos por encima del hombro, como si pensara que era mejor que todos nosotros. Eso no es timidez, Jane. Eso es orgullo.
Pero Jane no se dejaba convencer. Prefería pensar lo mejor de las personas, incluso cuando la evidencia sugería lo contrario.
Sus hermanas menores eran muy diferentes. Lydia y Kitty eran tontas y frívolas, interesadas solo en oficiales, bailes y vestidos bonitos. Mary, la hermana del medio, era seria y estudiosa, siempre leyendo libros y tratando de mejorarse a sí misma.
La señora Bennet se preocupaba por todas sus hijas, pero lo que más le preocupaba era encontrar maridos para ellas. Con cinco hijas y ningún hijo, la propiedad pasaría a un primo lejano cuando el señor Bennet muriera, y las chicas se quedarían con muy poco.
—Debemos casarlas bien a todas —decía a su marido—. ¿O qué será de ellas?
El señor Bennet solía responder con un comentario sarcástico que enfadaba a su esposa, pero secretamente compartía su preocupación. Sabía que el futuro de sus hijas dependía de encontrar buenos maridos.